martes, 26 de noviembre de 2013

El Yo digital


Como individuo, uno crea, intercambia, recibe y genera un mar de información digital. Están las comunicaciones, documentos, fotos, publicaciones en blogs y música; además, todo lo que se crea o en lo que uno trabaja en su empleo. Luego, hay que sumar todo lo hecho en redes sociales, como Facebook, a lo que se agrega información de cuentas, desde la compañía de telefonía móvil hasta la de seguros a empresas detallistas en línea, como Amazon. También está la información personal crucial como son las declaraciones de impuestos y la hipoteca. Resulta abrumador, en especial cuando se desea obtener acceso a esta información desde cualquiera de la colección cada vez mayor de dispositivos de trabajo y personales.
Básicamente, la colección completa de “material digital” que interesa a los individuos es el “yo digital”: Éste no se representa sólo por los archivos personales y de trabajo. Incluye absolutamente toda la información digital compleja y variada que genera cada persona y las organizaciones con quienes trata. Hoy por hoy, el 77% de los adultos online de Estados Unidos reporta el uso de uno o más servicios de la Nube personal para almacenar o manejar sus comunicaciones o contenido, y esto ni siquiera toma en consideración las cuentas de correo electrónico ubicuas basadas en el Web. Forrester divide esta amplia gama de información digital en cuatro categorías de contenido que conforman el “yo digital”, a saber:
Creado: contenido que uno crea, como mensajes, contactos, fotos y presentaciones.
Mutuo: contenido e información que se compra, crea o comparte con proveedores.
Recibido: registros de transacciones y actividades que llegan de compañías con las cuales uno hace negocios.
Grabado: registros y datos sobre comportamiento, recolectados y analizados por otros.

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